
Identifica la estructura: asunto, introducción, argumentos, proyección y conclusión.
Sustituye las fórmulas genéricas: añade hechos concretos de tu trayectoria y de la oferta.
Adapta la carta a la empresa: demuestra que sabes dónde te presentas y por qué.
Usa una buena estructura: organiza tus ideas para facilitar la lectura al reclutador.
Adapta los ejemplos a tu experiencia: sustituye cada fórmula por tus propios hechos y logros.
Personaliza para la oferta: destaca los argumentos más relevantes para esta candidatura.
